Historia

Una tarde de febrero de 1961, en la casa de don Benito González, se reunieron Payuca Gimenez, Pato O´Donnell, Federico Bunge y Carlitos González, por entonces jugadores de rugby de la Cuarta División del Club Obras Sanitarias en la temporada anterior. El motivo de la reunión era la poca importancia que le prestaba el Club al rugby, donde no siempre tenían acceso a la cancha ni mucho menos se les facilitaba  pelotas para jugar. Es así que, impulsados por el anfitrión, nace la idea de separarse de aquel Club. Para ello, fueron a verlo al Dr. Jorge O´Donnell quien se sumó decididamente a la materialización de la creación de un nuevo club, convirtiéndose en su organizador y alma máter.
 

Origen del nombre

Cuando se pensaba qué nombre se le daba al nuevo club, después de discutir sobre varias ponencias, surgió la idea de colocarle “Los Tordos Rugby Club” algo así como los seguidores del Dr. Jorge C. O´Donnell, cuyo sobrenombre era, precisamente, “tordo”, por ser abogado y que en lenguaje lunfardo, significa doctor. Se identificó la camiseta con los colores rojo y azul. Los mismos colores del club Curupaity de Buenos Aires de quien también el tordo había sido cofundador.
 

Primer comisión directiva

Se conformó con Eduardo Arroyo Benegas (Presidente), José Luis Verdaguer (Vicepresidente), Jorge O´Donnell (Secretario), Federico Bunge (Tesorero), Sidney Briggs, Luis Lavoisier y Alberto Jofré (Vocales).
 

Primeros torneos

En 1961 Los Tordos Rugby Club hace su presentación en el torneo organizado por la Unión de Rugby de Cuyo con dos equipos: Segunda y Cuarta División. En Segunda, obtiene el halago de clasificarse campeón y en Cuarta se obtiene un excelente segundo lugar. Del Mendoza Rugby Club, se incorporaron entre otros: Bernardo Ortiz y Juancho Verdaguer. De Obras Sanitarias, llegaron entre otros: Jorge Inzaurraga, Alfredo Gabrielli, Caco Moretti, Eduardo Cassone, Gato Ficardi, Tomy Nally, Roberto Parejas, Jorge Butterfield, Pantera Gimenez, Carlos Tarquini, Coco Garcia, Raúl Masvernat, Enrique de Rosas, Mono Molina, los hermanos Calderón, Hugo Castellani. De Medicina, se unió el gordo Corradi. De Universitarios, llegó Quico Donna. De la Cuarta Brigada Aérea se acercaron varios alférez y tenientes que jugaban rugby y estaban destinados en esa unidad. Recordamos entre otros a Jorge Hughes, Enrique Carbó, Rodoni, etc.

En ese primer año además de presentar esas dos divisiones con gran suceso, también y por primera vez en Mendoza se formó equipos de Quinta y Sexta División. ( M –14 y M- 15 actuales). Como el club no tenia cancha propia, durante los primeros años alternó en diversas canchas: en la Finca Pincolini de Luján de Cuyo (donde hacia las veces de local el Lujan Rugby), la cancha de fútbol del Club Drumond, la de la Facultad de Ciencias Agrarias, la cancha de polo del Club El Cóndor en el Plumerillo y la de la Compañía de Zapadores del Ejercito en calle Boulogne Sur Mer. Recién en 1963 (y hasta 1969) el Club consiguió en préstamo una cancha en El Sauce (Guaymallén) gracias a las gestiones del Mayor Carlos Ochoa, quien fuera entrenador de la primera en aquellas primeras épocas. La primera “cantina volante” fue la camioneta “estanciera” de Benito González, convenientemente equipada con una fiambrera,cervezas, termos de café y agua que servía para saciar el hambre y la sed de los jugadores, puesto que en esa época en las canchas que conseguíamos sólo había pasto y postes.

De estos primeros años se recuerdan los viajes a San Rafael para jugar con el San Rafael Rugby y a San Juan para competir con Amancay Rugby, donde además de los jugadores, viajaban familias enteras para participar de los encuentros. Durante el año 1965, por primera vez, se consagró campeona una división juvenil: la Quinta ( actual M-15 ) que llegó a superar al campeón rosarino del momento, Regatas de Bella Vista. En ese mismo año, 1965, la Comisión Directiva compró un terreno de tres hectáreas y media en el kilómetro 8 del Carril Rodríguez Peña el cual, gracias al esfuerzo titánico de socios y dirigentes, se canceló tres años después.

En diciembre de 1966, en un recordado discurso, la Comisión Directiva representada por los últimos baluartes de los Seniors Fundadores decidió dejar la posta a los mas jóvenes. Nunca olvidaremos a ese grupo de pioneros que, basados en la amistad, nobleza, generosidad y esfuerzo, habían fundado un Club que hoy es orgullo de todos quienes lo integramos.
 

El turno de los jóvenes (1967/1972)

A principios de 1967 fue necesario modificar los Estatutos del Club que impedían que aquellos jugadores que aun se encontraban en actividad no pudieran ocupar cargos directivos. Una vez realizadas las modificaciones, la nueva Comisión Directiva quedó integrada por Alberto Jofre (h) (Presidente), Carlos Serrano (Vicepresidente), Cesar Lara (Tesorero), Ricardo Donna, José Ramos, Roberto O´Donnell, Carlos Bustos, Gilberto Bustos y Enrique González (Vocales). Durantes estos duros años, el Club se mantuvo por el esfuerzo y el entusiasmo de unos pocos. A partir de 1969 y como ya no se tenía mas la cancha prestada de El Sauce y el terreno con que contaba el Club exigía un monto de inversión y un trabajo de personal que excedían largamente las posibilidades de ese momento, se jugaba siempre en cancha visitante y luego se alquiló por dos años la cancha que Maristas tenía en el Challao. Los entrenamientos de la Primera División e inferiores se desarrollaban en esa época en forma nocturna unas veces en el gimnasio municipal n° 1 de calle Paso de los Andes, en la playa de estacionamiento del Hospital Central; otras en el club de futbol de Godoy Cruz Antonio Tomba; en el Club Arizu; en el viejo autódromo que estaba en el parque alumbrados por la luz del auto del entrenador de entonces Chiche Walter González O´Donnell; en el centro de salud ubicado en calle Biritos de Godoy Cruz a través de Dr. Cesar Lara, y hasta en el fondo de una casa vieja sobre calle Rioja de un familiar de Beto Jofré. La “sede oficial” del Club pasó a funcionar en la confitería “El Niteroi” de calle San Martín de ciudad, enfrente de los jesuitas, donde durante varios años se reunieron los “torditos sin nido”. Otro lugar que se impuso fue el restaurante “Avenida” también en calle San Martín casi Montevideo, donde se cenaba después de los partidos. Finalmente, el “Bull and Bush” en calle Vicente Zapata y San Martín, fue durante muchos años el “domicilio legal” del club y el lugar de juntada y punto de partida y llegada de las delegaciones. Los años pasaban y, a pesar de tener un terreno propio, la habilitación del campo de deportes no pasaba de ser más que el sueño de muchos y los desvelos de unos pocos. El terreno resultaba inconveniente por cuanto, a pesar de los trabajos que se habían realizado, la nivelación definitiva suponía costos inalcanzables para ese momento. A fines de 1970, por contactos realizados por Enrique González con la firma “Maldonado Hermanos”, se vislumbró la posibilidad de permutar el terreno de Los Tordos por el de la empresa camionera. Las tratativas fueron arduas y complejas, pero por fin, en agosto de 1971 se procedió a efectuar la permuta por el terreno que actualmente posee el Club en Carril Urquiza sin numero de Guaymallén. La permuta por el nuevo terreno fue un paso de capital importancia y decisivo para la continuidad institucional de Los Tordos. Fue fundamental la intervención entre otros, de los socios Hevert Antonini y Carlos Serrano, para hacer la operación inmobiliaria, y así abrir un camino pleno de expectativas y esperanzas. Fue como un renacer de nuevo.
 

Se consolida el club (1972/1988)

Una vez instalados en el nuevo terreno se comenzó a trabajar. Todos los de esa época se cargaron de energía en pro de la casa propia. Gustavo Serrano, arquitecto reciente, realizó un planeamiento general de las futuras instalaciones. Alejandro de Elizalde consiguió máquinas de la Dirección de Vialidad para nivelar lo que hoy es la cancha n° 1. Carlos Merlo entregó sus maquinarias para trabajar en lo que hoy es la cancha n° 2 y la actual cancha de hockey. El ingles Miguel Pérez se dedicó a la pileta y sembrados. Por otro lado, muchas de las novias y amigas de los rugbyers se incorporan al Club a través de su decisión de jugar al hockey sobre césped, actividad que en esa época sólo practicaban las alumnas del colegio Estrada de Lujan de Cuyo (hoy club Peumayen) y algún otro club. La tarea no fue fácil ya que no se conocían muy bien las reglas del juego, no habían entrenadores ni existían canchas. Mas allá de las adversidades, nació el hockey en Los Tordos. Las jugadoras comenzaron a entrenarse en el Parque General San Martín y, atrayendo más amigas, se formaron dos divisiones. Del parque se pasó a un prado en El Plumerillo (Las Heras) que había sido gentilmente cedido. Después de un arduo trabajo, comenzó la competencia. Nuestras jugadoras, vestidas con remera y falda azul complementadas por medias y cinturón rojo se consagraron, en 1971, campeonas del primer torneo de hockey sobre césped de Mendoza siendo su entrenador Mario Zardain. En el rugby la consigna era jugar el campeonato de 1972 en cancha propia. Es así que en abril de ese año y contra todo pronostico adverso, se inauguró la cancha nº 1 de Los Tordos con césped y todo. Se movilizó a todos los socios, hombres y mujeres en una tarea individual y colectiva sin precedentes. Bajo la presidencia de Jorge Inzaurraga y la conducción de Tino Antonini, toda la gente del club se dedicó con gran entusiasmo a la realización de los trabajos necesarios. Por primera vez fuimos un real equipo. Ese año se colocaron los altísimos postes de la cancha 1 conseguidos por Cesar Lara a través de gestiones ante Gas del Estado . El día de la inauguración, derrotamos a Universidad de San Juan tanto en Intermedia como en Primera. Luego de la inauguración, la Comisión Directiva decidió construir un quincho para poder ofrecer un tercer tiempo a nuestros rivales. Entre 1973 y 1975 el empuje del presidente Hebert Antonini y sus colaboradores permitió que se construyera la sede social, los camarines, la pileta de natación y la cancha de hockey. En esta época se destacan los aportes con las divisiones menores de Pepe Danza, Choque Cobos, Pedro García entre otros, en el rugby, y de Luis Correas, en el hockey. Se puso en marcha una perforación de 120 metros de profundidad que proveía de agua potable al club. En 1976 se inaugura la primera cancha de Mini Rugby de Mendoza con postes e ingoals incluidos.

Comienzan los viajes a Córdoba, Buenos Aires, Paraná y, más tarde, a Chile. Se construyó la churrasquera capitaneada por el “ciego” Enrique González y administrada en distintas épocas por el “colorado” Jardel, el “Coco” García o el “gordo” Morris.

Las mayores satisfacciones deportivas vinieron de la mano del hockey sobre césped. Las torditas se clasificaron Campeonas durante tres años consecutivos: 1977, 1978 y 1979. Luego de haberse consagrado por primera vez en 1971, las chicas demostraron que estaban en lo mas alto del hockey provincial. En 1980 se amplió el quincho, se plantó gran variedad de árboles donados por Luis Latour y José Puelles. Junto con las obras, se progresó en el aspecto deportivo y los resultados frente a los tradicionales rivales (Marista y Mendoza) comenzaban a ser mas ajustados. Si bien ya teníamos sede propia, los jugadores se reunían en el café “Bull and Bush” de calle Vicente Zapata. Este fue el punto de reunión para ir a entrenamiento o para realizar un viaje.

En 1981 y con la presidencia de Gilberto Bustos, el Club concretó el viejo anhelo de ir a jugar a Europa. Se jugó en España, Inglaterra, Gales y Escocia. Desde 1982 se comenzó a ser protagonista principal de los torneos organizados por la Unión de Rugby de Cuyo. Así, ese año se coronó campeón del Torneo Regional organizado por la U.R.C., subcampeón en 1984, en 1987 campeón de los torneos Regional Godoy Ortiz y Carbonell.
 

Epoca hegemónica (1988/1995)

Hechos tristes. Lamentablemente, durante 1988 se produjo el fallecimiento del “Tordo” Jorge O´Donnell. Quien fuera una de las figuras mas señeras del rugby de Mendoza nos dejó un recuerdo imborrable y un ejemplo de hombría de bien. Defensor acérrimo del espíritu del rugby, inculcó a sus jugadores los principios básicos de respeto y caballerosidad. El año 1988 fue el año que maduró definitivamente el racimo de esa uva ideal que contiene los sabores y colores de todas las variedades juntas. El Club Los Tordos se consagró, por primera vez, campeón del Torneo Oficial de la Unión de Rugby de Cuyo. Tres fechas antes de la culminación del torneo se había logrado un puntaje inalcanzable por lo que durante tres fines de semana hubo festejos. Se habían coronado 27 años de sacrificio, sudor y tackles. Se había conseguido algo por lo cual, con anterioridad, 237 jugadores se habían puesto alguna vez la camiseta de la primera de Los Tordos para lograrlo. Fue una alegría de propios y extraños. De propios, porque cada uno a su modo, sintió haber realizado su sueño de llegar a la victoria asentando un try en el ingol contrario. De extraños, porque hasta el mas conspicuo ocasional adversario, no sólo no dudó de la legitimidad de la conquista, sino que reconoció ante la evidencia, que los frutos, tarde, pero seguro llegan. Eso se vio reflejado y corroborado al año siguiente que se obtiene el subcampeonato, y luego en 1990 que salimos campeones invictos, coronando un año excepcional donde también salimos campeones con la intermedia, M-19 , y el resto de la divisiones. Repetimos en el año 1991, donde también lo hicimos con la intermedia, M-17 y M-15. Volvimos a salir campeones en 1992. En febrero-marzo de 1993 se realizó la segunda gira a Europa llevando casi tres planteles de jugadores. Los frutos fueron alagueños. Ese año también obtuvimos el campeonato de primera e intermedia. En agosto de ese año también sufrimos la perdida de un gran jugador y amigo. Martin Grau.

A fines de 1993 comenzaron a hacerse los contactos para ampliar el club, que nos había quedado reducido teniendo en cuenta que contábamos con dos canchas, ya que la tercera, que daba sobre calle Urquiza se asentaba sobre un terreno que no era nuestro. El vecino Aldrey, que tantas veces nos había corrido con la escopeta cuando le sacábamos el turno de agua, o cortábamos uvas de sus parrales, finalmente nos ofrecía comprar. Es así que mediante un sistema que se ideó de loteo con socios, el club se quedo con casi 3 has en las que se han construido dos canchas reglamentarias y una amplia de rugby infantil. Su cancelación nos llevó todos estos años, no antes sin haber pasado las autoridades del club, múltiples esfuerzos, malos ratos y pleitos judiciales. El año 1994 ganamos tanto el campeonato Oficial de la Unión de Rugby de Cuyo, como el torneo Regional Jorge Godoy Ortiz. Ese año también tuvimos una sensible perdida, Julio Cano.

El año 1995 nos encontró campeones tanto del Campeonato de Clubes Campeones, como del torneo oficial de la URC. Durante este año el Club organizó una gira a Sudáfrica con la M-19. El año 1996 se cortó la racha, aunque salimos campeones tanto del torneo Regional Jorge Godoy Ortiz como del Leicester Carbonell. En 1998 se inauguró la cancha de hockey de polvo de ladrillo, concretando un anhelo de las jugadoras. Posteriormente se concretó su iluminación. Las chicas tenían un nuevo sueño: la cancha de suelo sintético de arena. En marzo de 1999 realizamos una nueva gira a Sudáfrica con tres planteles de jugadores para intervenir en un torneo internacional en Durban. Ese año empezamos a acercarnos nuevamente en la tabla de posiciones donde obtuvimos el subcampeonato del torneo oficial y en el 2000 perdimos en semifinales en los play off clasificando segundo de Mendoza para el torneo del Interior. No se nos escapó la Copa Guaymallén y la Copa Consolidar, que quedaron en nuestras manos.
 

Pentacampeones (2001/2005)

El año 2001 y luego de un comienzo que apuntaba muy difícil, obtuvimos nuevamente el titulo de Campeón del Torneo Regional del Oeste. En los inicios del año habíamos ganado el Seven de Reñaca y la copa Guaymallén. Nos trajimos también la copa del trial de seven de primera organizado por la URC, que se jugó conjuntamente en San Juan, Chile y Mendoza. Hubo una seguidilla de éxitos que nos vieron tambien campeones durante los años 2002, 2003, 2004 y 2005. Se había vuelto a consolidar un grupo de jugadores con experiencia que sumados a algunos retoños, hicieron flamear los colores azul y rojo orgullosamente. Nos hizo recordar aquellos seis campeonatos seguidos que conseguimos entre el año 1990 y 1995. Fueron los años que pudimos salir de las deudas bancarias en la que nos habíamos embarcado en ocasión de la compra del terreno para hacer dos canchas y el loteo que dio origen al “barrio Los Tordos”. Tan difícil fue en su momento la situación que salió un edicto de remate del club en el diario. En ocasión de realizarse el campeonato mundial de rugby M 21 en Mendoza en el año 2005, inauguramos unos modernos camarines que los jugadores pedían a gritos. Fue la época en que se nos fueron dos referentes del club, Ricardo Genoud y Carlos Lizarraga. Fueron los años que se fueron a jugar rugby profesional jugadores emblemáticos como Germán Bustos, Fernando Higgs y Federico Genoud.
 

Hockey



Las chicas del hockey cumplieron otro sueño en el 2007, inauguraron la cancha sintética sobre arena. Recordamos a jugadoras con permanencia que jugaron en la cancha sobre césped con algunos pozos como las pioneras Mónica Tregea, María José Copello, las hermanas Palacio; otras posteriores como Susana Azpilcueta, Ñata Bernal, Matilde Rogé, Pinina Romero, Norma Mieras, Carolina Méndez Casariego, Adriana Arrigoni, Graciela Gomez, Eugenia Borras, Liliana Ferrer, Mónica Breyer; otras generaciones que también jugaron sobre distintas superficie y de polvo de ladrillo como las cinco hermanas Lara, Kity Ruiz, Florencia Serpa, Romina Cruzado, las hermanas Laura y Victoria Brandi, las hermanas Moya, Florencia y Alejandrina Marquez, Carolina Ruiz, Emilia Naveyra, y muchas, muchas más que su omisión es odiosa e involuntaria pero están en el recuerdo de todos. Carito Armani, una de las mejores jugadoras que técnicamente ha dado el club y Anita Bertarini han tenido el honor de ser nominadas en alguna de las preselecciones a nivel nacional de Las Leonas. Tampoco nos debemos olvidar de aquellos que estuvieron siempre al lado del hockey en cualquier función honoraria como Luis Correas, Alfredo Castro, Mónica Tregea, Ángel Cruzado, Tere Baez, Cecilia Guiñazú, Carolina Méndez, Laura Santamaria y muchas más. Las chicas ya están pensando en la cancha sintética de agua.